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Muchas personas no oyen una voz pero si un sonido; prácticamente todo el mundo ha tenido la experiencia alguna vez, de haber despertado de un sueño profundo al oír un despertador o alguien que dice su nombre. Cuando está totalmente despierta, la persona se da cuenta de que aunque el sonido parecía muy real, no hay nada ni nadie en la habitación que lo haya podido realizar.
Las personas que padecen síntomas de esquizofrenia pueden interpretar los acontecimientos de una forma que afecte o resulte perjudicial para sus relaciones, su nivel de funcionamiento, o su salud mental.Alicia empezó a encontrarse mal cuando tenía poco más de 20 años, pero debido a su carácter tranquilo y pasivo nunca dio muchas muestras de sus problemas de salud.

Los demás la veían como una persona con tendencia a encerrarse en su propio mundo y a aislarse. A medida que pasaba el tiempo Alicia dejó de salir, y no se relacionaba con nadie. La familia sabía que no era normal, pero la apoyaba. Leer más

Alicia se deterioró aún más. Pasó a aislarse cada vez más, y dejó de comunicarse con miembros concretos de su familia que eran incapaces de darse cuenta de que Alicia se encontraba cada vez peor.

Con el paso del tiempo Alicia llegó a permanecer en su habitación durante años, no salía de allí ni para comer, y parecía completamente incapaz de cuidar de sí misma y de su higiene personal. Durante todo este tiempo la familia le había demostrado un afecto y un apoyo sin límites.

Cuando Alicia ya estaba cerca de cumplir 40 años, sus familiares pidieron ayuda a su médico de atención primaria quien implicó a los profesionales de salud mental. Después de numerosas visitas al domicilio por parte de los servicios sanitarios, Alicia fue ingresada en el hospital bajo el amparo de la Ley de Salud Mental, con el fin de iniciar el tratamiento. Al ser dada de alta por parte del hospital, Alicia volvió a casa de sus padres.

Una vez más, los familiares de Alicia la apoyaron en todas sus necesidades. A la edad de 40 años, Alicia, vivía de nuevo principalmente en su dormitorio, no tenía responsabilidades, y se relacionaba sólo con su familia.

Trabajando juntos, los servicios asistenciales y los padres de Alicia la asistieron para que pudiera tener su propio alojamiento y comenzara a vivir de forma independiente.
Cuando Alicia se trasladó a esta propiedad, su madre y su padre se mudaron con ella para hacer que la transición resultara más sencilla. Después de dos años volvieron a su casa, sin embargo, seguían durmiendo allí dos o tres noches a la semana. La razón era asegurarse de que Alicia no se sentía sola y también de que se levantaba a la mañana siguiente, tomaba su medicación, y asistía al centro de día que se encontraba cerca de su casa. Esto le daba a los padres la oportunidad de limpiar el piso, tender la ropa de la lavadora, y asegurarse de que Alicia tenía comida en la nevera.

Los padres de Alicia nunca eran críticos u hostiles hacia ella en ningún sentido. Alicia se mantenía estable a nivel mental y no tuvo que volver a ingresar en el hospital. Sin embargo, Alicia dependía en gran medida del apoyo de sus padres. Sin su aportación no podía funcionar de forma independiente en el hogar de ningún modo, y nunca salía de casa sin la compañía de sus padres o de los servicios de apoyo.

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