Síntomas. Experiencias extrañas en alguien que te importa.
Algunas personas pueden oír voces en su cabeza cuando no hay nadie alrededor.
Otras tienen creencias angustiantes que les causan preocupación y tristeza (por ejemplo, ser perseguido por la policía o ser los causantes de un accidente aéreo).
Los médicos llaman a esas experiencias síntomas positivos. Se llaman síntomas “positivos” porque son experiencias añadidas a las experiencias habituales de las personas no porque sean buenas.
Otras experiencias pueden ser:
Dificultades para hacer las actividades cotidianas (Síntomas negativos)
Algunas veces aparecen dificultades para realizar las tareas cotidianas como, por ejemplo, levantarse temprano por las mañanas, asearse, vestirse, cocinar y/o limpiar. Pueden sentirse aislados y no disfrutar con las actividades que otros suelen hacer como ver la TV, practicar deporte o ir de compras.
Dificultad para relacionarse con gente
Se pueden ver afectadas las relaciones con la familia y los amigos por dificultades para hablar o comunicarse con los demás.
Problemas con el pensamiento (Síntomas cognitivos)
Pueden aparecer problemas para concentrarse (por ejemplo para ver una película completa) o para resolver problemas prácticos (como manejar dinero o planificar las comidas). Los médicos les llaman síntomas “cognitivos”. Estas dificultades pueden comprometer la capacidad para trabajar.
Bajo estado de ánimo (Síntomas afectivos)
Algunas personas pueden tener el ánimo bajo o incluso estar deprimidas. A menudo se relaciona con la angustia que les provocan las experiencias que viven (como oír voces diciéndoles cosas negativas sobre sí mismos). Otras veces pueden sentirse eufóricos. Los médicos llaman a esos síntomas de “manía”.
Si conoces a alguien con algunos de estos síntomas y quieres ayudar a que mejore, aquí vas a encontrar información sobre cómo lograrlo.




